Vidal puso primera en la campaña y, con el cambio de domicilio de Provincia a Capital, dejó atrás también la catástrofe educativa de su gestión como gobernadora. Al celebrar la vuelta a la presencialidad plena en las escuelas de la Ciudad, el repudio y el recuerdo de su paso por la gestión en Buenos Aires no tardó en llegar.
Con más de 47 escuelas rurales cerradas en 2018 y la muerte de los trabajadores Sandra y Rubén en una explosión de una escuela en Moreno, el mandato de Vidal ante la gobernación de la Provincia fue negativo para docentes, alumnos y toda la comunidad educativa. Y así se lo hizo sentir en las urnas.
Por otro lado, estuvo enfrentada a los sindicatos docentes tras negar aumentos y tildar de “kirchneristas” a todos aquellos que no estaban de acuerdo con las medidas que tomaba.
Además de la imagen negativa que dejó su última gestión, Vidal tiene una gran contienda interna de cara a las PASO: las listas de ultra derecha le pisan los talones. Por eso, la candidata estrella del PRO abandonó el tono moderado y reconoció que tiene “similitudes” con el ultra liberal Javier Milei.
