Cafiero se reunió con el canciller ruso en el G20 mientras crece la presión para que cese la invasión a Ucrania

En medio de la escalada diplomática para ponerle fin a la invasión a Ucrania, el canciller Santiago Cafiero mantuvo un encuentro en la cumbre del G20con su par ruso, Sérguei Lavrov, donde ratificó la intención de “seguir desarrollando una asociación estratégica integral entre Rusia y Argentina”, según informaron oficialmente desde la diplomacia de Moscú.

La cita bilateral se produjo en el cónclave internacional en la isla indonesia de Bali. En ese marco, las potencias occidentales encabezadas por Estados Unidos cerraron filas contra el presidente ruso Vladimir Putin, con el objetivo que deponga la agresión bélica y cesen los enfrentamientos. Lavrov tuvo que abandonar los intercambios multilaterales en varias oportunidades al escuchar los reproches de sus aliados.

Algo más receptiva de la voz rusa fue el gobierno de Alberto Fernández. Según la cancillería del país euroasiático, Cafiero concretó una reunión con Lavrov “en los márgenes” de las conversaciones del G20 y hablaron de temas que fueron más allá del conflicto bélico. Reafirmaron “la intención de seguir desarrollando una asociación estratégica integral”, uno de los planes que quedaron en pausa por el repudio del concierto internacional hacia Moscú.

Desde que se iniciaron las hostilidades en Ucrania en febrero pasado, el Gobierno intenta articular un equilibrio equidistante entre la condena al despliegue bélico y las violaciones de derechos humanos del presidente Putin, con el sostenimiento de una relación bilateral que, en la previa a la guerra, se había profundizado con la provisión de vacunas Sputnik V.

La paz es urgente”, afirmó el canciller argentino, quien pidió por el fin de las hostilidades tras reunirse con el secretario de Estado de Biden, Anthony Blinken.

En su gira por Moscú, Alberto Fernández le había prometido a Rusia que Argentina sería la puerta de entrada de Rusia a América Latina. Esa agenda sigue siendo del interés, al menos de parte de Putin. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso informaron que se prestó “especial atención” a la agenda en común de los principales organismos internacionales, y se mencionó el rol de Argentina como presidente por témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Fuentes de Cancillería no desmintieron a Infobae el contenido de las conversaciones y reafirmaron el énfasis de la condena del Gobierno argentino hacia la invasión en Ucrania. Argentina no fue el único país que mantuvo diálogos particulares con Rusia. Lavrov también se juntó con el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Carlos Alberto França y el de India,Subrahmanyam Jaishankar, dos aliados en su política exterior.

El gobierno de Jair Bolsonaro evita repudiar a Rusia por la acción bélica en Ucrania, en sintonía a la postura de los países del bloque de los BRICS. El país vecino también discutió “estrechamiento” de los lazos entre Moscú y Brasilia y su “asociación estratégica integral”. Brasil, Argentina y México son los únicos miembros latinoamericanos del G20 que desplegaron una política exterior de relativa autonomía en relación a sus pares de Occidente.

En la reunión de cancilleres de los 20 países más ricos del mundo, Estados Unidos y sus aliados de Occidente multiplicaron la presión contra Rusia para que ponga fin a la guerra en Ucrania. El clima fue tenso. Lavrov abandonó las salas de reuniones durante los discursos de su homóloga alemana, Annalena Baerbock y de Blinken. En la previa al cónclave, en la noche del jueves, los países del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) boicotearon la cena de bienvenida ofrecida en Bali por las autoridades indonesias a raíz de la presencia rusia.

Sin embargo, hubo una coincidencia, sin dejar de lado los antagonismos diplomáticos. “Lo que hemos escuchado hoy es un gran coro de todo el mundo, no sólo de Estados Unidos (…) sobre la necesidad de poner fin a la agresión”, manifestó el secretario de Estado norteamericano hacia la prensa. Más allá de los mensajes de política exterior, la presencia de la delegación de Rusia es una presencia incómoda como se esperaba.

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En medio de la escalada diplomática para ponerle fin a la invasión a Ucrania, el canciller Santiago Cafiero mantuvo un encuentro en la cumbre del G20con su par ruso, Sérguei Lavrov, donde ratificó la intención de “seguir desarrollando una asociación estratégica integral entre Rusia y Argentina”, según informaron oficialmente desde la diplomacia de Moscú.

La cita bilateral se produjo en el cónclave internacional en la isla indonesia de Bali. En ese marco, las potencias occidentales encabezadas por Estados Unidos cerraron filas contra el presidente ruso Vladimir Putin, con el objetivo que deponga la agresión bélica y cesen los enfrentamientos. Lavrov tuvo que abandonar los intercambios multilaterales en varias oportunidades al escuchar los reproches de sus aliados.

Algo más receptiva de la voz rusa fue el gobierno de Alberto Fernández. Según la cancillería del país euroasiático, Cafiero concretó una reunión con Lavrov “en los márgenes” de las conversaciones del G20 y hablaron de temas que fueron más allá del conflicto bélico. Reafirmaron “la intención de seguir desarrollando una asociación estratégica integral”, uno de los planes que quedaron en pausa por el repudio del concierto internacional hacia Moscú.

Desde que se iniciaron las hostilidades en Ucrania en febrero pasado, el Gobierno intenta articular un equilibrio equidistante entre la condena al despliegue bélico y las violaciones de derechos humanos del presidente Putin, con el sostenimiento de una relación bilateral que, en la previa a la guerra, se había profundizado con la provisión de vacunas Sputnik V.

La paz es urgente”, afirmó el canciller argentino, quien pidió por el fin de las hostilidades tras reunirse con el secretario de Estado de Biden, Anthony Blinken.

En su gira por Moscú, Alberto Fernández le había prometido a Rusia que Argentina sería la puerta de entrada de Rusia a América Latina. Esa agenda sigue siendo del interés, al menos de parte de Putin. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso informaron que se prestó “especial atención” a la agenda en común de los principales organismos internacionales, y se mencionó el rol de Argentina como presidente por témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Fuentes de Cancillería no desmintieron a Infobae el contenido de las conversaciones y reafirmaron el énfasis de la condena del Gobierno argentino hacia la invasión en Ucrania. Argentina no fue el único país que mantuvo diálogos particulares con Rusia. Lavrov también se juntó con el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Carlos Alberto França y el de India,Subrahmanyam Jaishankar, dos aliados en su política exterior.

El gobierno de Jair Bolsonaro evita repudiar a Rusia por la acción bélica en Ucrania, en sintonía a la postura de los países del bloque de los BRICS. El país vecino también discutió “estrechamiento” de los lazos entre Moscú y Brasilia y su “asociación estratégica integral”. Brasil, Argentina y México son los únicos miembros latinoamericanos del G20 que desplegaron una política exterior de relativa autonomía en relación a sus pares de Occidente.

En la reunión de cancilleres de los 20 países más ricos del mundo, Estados Unidos y sus aliados de Occidente multiplicaron la presión contra Rusia para que ponga fin a la guerra en Ucrania. El clima fue tenso. Lavrov abandonó las salas de reuniones durante los discursos de su homóloga alemana, Annalena Baerbock y de Blinken. En la previa al cónclave, en la noche del jueves, los países del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) boicotearon la cena de bienvenida ofrecida en Bali por las autoridades indonesias a raíz de la presencia rusia.

Sin embargo, hubo una coincidencia, sin dejar de lado los antagonismos diplomáticos. “Lo que hemos escuchado hoy es un gran coro de todo el mundo, no sólo de Estados Unidos (…) sobre la necesidad de poner fin a la agresión”, manifestó el secretario de Estado norteamericano hacia la prensa. Más allá de los mensajes de política exterior, la presencia de la delegación de Rusia es una presencia incómoda como se esperaba.

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