19 personas fueron detenidas este sábado acusadas de integrar una secta dedicada a la captación de personas bajo la fachada de un centro de yoga ubicado en Villa Crespo. La finalidad era someter a las víctimas a una explotación sexual y laboral, según informaron fuentes policiales y judiciales.
Detectives del Departamento Trata de Personas de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la Policía Federal Argentina realizaron más de 50 allanamientos en el marco de una investigación que incluye otros delitos como hurto agravado, lavado de activos y ejercicio ilegal de la medicina, de acuerdo a las fuentes.
En la mañana del lunes, los 19 detenidos por la secta criminal se negaron a declarar ante el juez federal Ariel Lijo en los Tribunales de Comodoro Py. Además, se emitió un pedido de captura sobre otras 4 personas residentes en Estados Unidos.
A las 9 de la mañana de este lunes fueron trasladados desde la Alcaidía de Madariaga a la sede del Juzgado Federal N°4 los detenidos Juan Percowicz, sindicado como el líder, Mariano Krawickz, Gustavo Aníbal Rena, Mario Alberto Leonardo, Luis Mario Romero, Carlos Walter Barragán, Daniel Eloy Aguilar, Daniel Fryd Trepat, Federico David Sisrro y Horacio Vesce.
Las mujeres detenidas, por su parte, llegaron al juzgado hacia las 13 provenientes de la alcaidía Cavia, y adoptaron la misma estrategia.

Télam
Cómo funcionaba la secta de Villa Crespo
Según la información obtenida por los investigadores, la agrupación coercitiva realizaba un proceso de captación en el que prometía a las víctimas “terminar con “los males del SIDA y las drogas” y “buscar el desarrollo de la felicidad”.
En este contexto, aquellos que se encontraban vulnerables, ya sea por una enfermedad, una crisis económica o cualquier problema personal, fueron captados por los principales líderes de la secta a través de la Escuela de Yoga de Buenos Aires.
Mediante su metodología, los principales referentes de la organización reducían a sus víctimas hasta la servidumbre y el ofrecimiento de relaciones sexuales a “personas de poder”.
También presentaban una faceta “médica”: cuando los integrantes de la secta padecían alguna enfermedad, se llevaban a cabo “curas del sueño”. Un proceso que consiste en un cóctel de drogas y alcohol para dormir a las víctimas durante días como forma de castigo.
Todos los ejercicios ilegales relacionados a la medicina se practicaban en departamentos de la Ciudad de Buenos Aires, considerados como clínicas o consultorios.
Juan Percowicz, el líder de la secta
Juan Percowicz, un jubilado de 84 años, se hacía llamar “El Maestro” o “El Ángel” y fue identificado como el líder de la organización internacional que tiene sede en Estados Unidos.
Sin embargo, no es la primera vez que Percowicz está en el foco de una investigación judicial: tiene causas desde 1993, todas en el marco de la posible secta en la Escuela de Yoga de Buenos Aires. La causa inicial pasó por tres jueces y le dictaron la falta de mérito.
En 1996, Percowicz fue procesado por hurto calificado y embargado por $150.000. Junto con su hijo desvalijó el departamento de la psicóloga y vicepresidenta de la Fundación, Susana Schiavi, luego de que esta murió en un accidente de tránsito.
El hombre fue denunciado en reiteradas oportunidades por el fundador de la Red LibreMentes y promotor de una ley antisectas, Pablo Salum, quien también fue víctima pero logró escaparse 30 años atrás.
“El Ángel” captaba a las víctimas y los introducía en un sistema de puntajes y jerarquías: el líder (nivel 7); Apóstoles, (nivel 6); “genios” (nivel 5) ; nivel 4 de los “alumnos” y los niveles 3, 2, 1 serían los “humanos comunes”.
