Larreta, Vidal y Macri, convertidos hoy en paladines de la educación, tienen muy poco para mostrar en términos de gestión educativa, más allá de sus discursos rimbombantes. A nivel nacional, en los años de Macri el presupuesto educativo sufrió un recorte del 35% entre el inicio y el final de su mandato. El dato surge de un informe elaborado por el observatorio UNIPE, elaborado por un equipo de investigadores de siete universidades entre las que se cuentan la de Avellaneda, Quilmes, Tres de Febrero, General Sarmiento, San Martín, y la UBA, que resaltó también la caída del 7,8% del presupuesto que CFK había destinado a educación para el ejercicio 2016, al 5,1% que dejó estipulado Macri para 2020.
Una de las partidas más afectadas fue la de Infraestructura y Equipamiento, que en el último presupuesto elaborado por Macri fue un 75% menor al último presupuesto elaborado por CFK en 2015 para el ejercicio 2016. Allí quizás resida una explicación para el incumplimiento de la promesa macrista de campaña de construir 3.000 jardines de infantes, ya que ese presupuesto también fue recortado en un 75% en esos años. O la de construir 10.000 nuevas salas, enunciada en 2017, y que para fines de 2019 sólo registraba 1.400 salas construidas.
Otro dato del informe resulta esclarecedor sobre las causas de estos recortes, que a su vez evidencian las prioridades de este sector político. “En el año 2016, Argentina había presupuestado aproximadamente la misma cantidad de fondos para deuda que para educación. En 2020, los fondos para deuda están en una relación de 4 a 1 con respecto a aquellos destinados a educación. La relación deuda educación que surge de los presupuestos nacionales creció sin excepciones durante todo el período: 0,8 en 2016; 1,5 en 2017; 2,0 en 2018; 3,3 en 2019 y; 3,8 en 2020”. El sector que habla de educación y dice no haberse endeudado tanto, en realidad triplicó los recursos destinados a pago de deuda en relación con los destinados a educación.
En la Provincia, Vidal siguió el mismo camino con un recorte histórico del 27%, que alcanzó los $64.709 millones. El especialista en economía de la educación de CIPPEC, Agustín Claus, expresó al respecto que “desde la apertura democrática desde 1983, la educación en la provincia de Buenos Aires no sufría un ajuste estructural como el observado entre los años 2016 y 2019. Todos los indicadores de financiamiento educativo se vieron reducidos de forma conjunta e inédita en la historia de la educación de la provincia de Buenos Aires”.
Eso se tradujo en el cierre de más de 40 establecimientos educativos durante su gestión, el conflicto gremial con docentes más largo de la historia de la provincia, y la imperdonable explosión en la Escuela Nº 49 “Nicolás Avellaneda” de Moreno, que se cobró la vida de la vicedirectora Sandra Calamano y el portero Rubén Rodríguez. Las pésimas condiciones edilicias del establecimiento habían sido denunciadas al gobierno provincial unos meses antes, juntos con muchos otros casos similares de la provincia, frente a lo cual la única respuesta fue una inacción negligente que terminó en esa tragedia.
Larreta, por su parte, lleva un ajuste sin pausas del presupuesto educativo de la CABA desde que asumió en 2015, que llevó a tener en 2021 el presupuesto más bajo para educación del distrito desde que el PRO es gobierno. El aumento estipulado para este año fue de un 26,9% con respecto al 2020, por lo que la inflación acumulada en lo que va del 2021 ya casi lo supera, con un cuatrimestre por delante. En abril, el bloque de Legisladores porteños del FdT denunció un recorte de 528 millones de pesos a través de la suspensión licitaciones para obras proyectadas para ampliaciones y refacciones de escuela públicas en la CABA. La mayoría de ellas corresponden al sur de la Ciudad, principalmente las comunas 4 y 8. Cuesta pensar cómo el PRO piensa fomentar la educación, si en cada distrito que gobernaron y gobiernan lo único que registran son recortes presupuestarios y promesas de obras incumplidas.
