Hugo Yasky, diputado nacional por el oficialismo y secretario general de la CTA, presentó un proyecto de reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales por el mismo sueldo. La iniciativa cuenta con el apoyo de sus compañeros de bloque y es una discusión instalada no solo en la opinión pública argentina sino en el mundo.
El experimento dio sus frutos en países como Estados Unidos, Japón e Islandia. El fin de la iniciativa es reducir la carga horaria, redistribuir más equitativamente el trabajo y así disminuir el nivel de desempleo.
Además, que los trabajadores gocen de una mejor calidad de vida, con más tiempo para la familia, el descanso y el ocio. El impacto ambiental también es positivo: se reduce el gasto de energía, la movilidad de las personas y el uso de combustible.
Para las empresas, también podría ser una buena noticia: en los países que ensayaron esta propuesta, aumentó la productividad de los empleados.
“Hay algunos elementos que permitirían sostener, con mucho fundamento, la posibilidad de reducir la jornada de 48 a 40 horas sin reducir el 20%, sin reducir salarios. Justamente, lo que perdimos salarialmente en el acumulado de 4 años de macrismo fue el 20%“, destacó Yasky.
Claudia Ormachea, dirigente de la Asociación Bancaria (AB) y diputada (FdT), autora de la iniciativa por 6 horas le aseguró a BAE Negocios: “No tengo dudas que será ley. Lo relevante, como en toda norma laboral, es que su contenido y alcances sean puntuales. Suele ocurrir que, con lo dicho a medias, el empleador lo aprovecha para sí”.
Ormachea destacó a sus compañeros de bancada de origen sindical desde la génesis hasta la promulgación de la Ley de Teletrabajo. En ese núcleo la resolución de la cartera laboral sobre dicha ley terminó derivando en que el home office, no fuese considerado como teletrabajo. De ahí que los dichos positivos del ministro Claudio Moroni por la reducción horaria, guardan reparos sindicales.
