Las denuncias públicas no tardaron en llegar. El PRO montó un call center y cruzó los datos privados de los ciudadanos porteños para invitar a los vecinos de cada barrio a “tomar un café” con la precandidata a diputada nacional por ese espacio, María Eugenia Vidal.
Gracias al jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, el partido opositor pudo acceder a la información de cada habitante de CABA y así segmentar los llamados por barrio.
La filtración de datos y su uso para una campaña política despertaron inmediatamente la reacción de los porteños indignados con Larreta y Vidal.
La ultra segmentación es una herramienta conocida en el PRO: su primer discípulo fue Marcos Peña, ex jefe de gabinete del gobierno de Cambiemos, durante la campaña de Macri presidente 2015.
Sumado al uso de trolls y bots en redes sociales, la competencia desleal del PRO se aleja de las buenas costumbres que intenta ostentar, el respeto y la buena convivencia con los demás partidos que competirán en estas elecciones legislativas.
El primero en adelantar el comportamiento corrupto de Juntos es un precandidato que compite en la interna por ese mismo espacio: Facundo Manes. “Espero que Larreta no gaste los impuestos de los porteños en campaña”, destacó el precandidato por la UCR en la provincia de Buenos Aires en referencia a su competición directa con Diego Santilli, precandidato en esa misma coalición pero por el PRO, y caballito de batalla en PBA de Larreta.
